Las personas adultas que se mantienen bien hidratadas parecen estar más sanas, desarrollar menos afecciones crónicas, como enfermedades cardiacas y pulmonares, y vivir más tiempo que las que no toman suficientes líquidos. Así lo revela un estudio de los Institutos Nacionales de Salud de EE UU, que relaciona los niveles de sodio en la sangre con indicadores de salud
Prácticas Intraescolares, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons

Los adultos que se hidratan bien ralentizan el envejecimiento, se mantienen más sanos y desarrollan menos condiciones crónicas que quienes no reciben suficientes fluidos, según sugiere un estudio de los Institutos Nacionales de Salud (NIH, en inglés) de EE UU difundido este martes.

El artículo, publicado en la revista eBioMedicine, se sustenta en los datos de 11.255 adultos, recolectados a lo largo de 30 años y sobre los cuales los investigadores analizaron la relación entre los índices de sodio en la sangre y varios indicadores de salud.

Los resultados indican que una hidratación apropiada puede ralentizar el envejecimiento y prolongar una vida libre de enfermedades
Natalia Dmitrieva (NHLBI)

"Los resultados indican que una hidratación apropiada puede ralentizar el envejecimiento y prolongar una vida libre de enfermedades", señaló Natalia Dmitrieva, una de las autoras del estudio e investigadora en el Laboratorio de Medicina Cardiovascular Regenerativa de los NIH.

La investigadora señaló que la mayoría de las personas puede incrementar sin inconvenientes su ingesta de fluidos para llegar a los niveles recomendados y que esto puede hacerse tanto con agua como con zumos o frutas y verduras con un alto contenido de agua.

La Academia Nacional de Medicina de EE UU recomienda para la mayoría de las mujeres un consumo diario de alrededor de 6 a 9 vasos (1,5 a 2,2 litros) de fluidos, y para los hombres de 8 a 12 vasos (2 a 3 litros).

Para este análisis, los investigadores analizaron la información que los participantes en el estudio compartieron durante cinco consultas médicas, la primera cuando tenían entre 50 y 60 años de edad, y la última cuando tenían edades entre 70 y 90 años.

Después evaluaron la relación entre los niveles de sodio en la sangre con el envejecimiento. Para ello, midieron 15 categorías que incluyeron la presión sanguínea, el colesterol, el azúcar en la sangre, y otros relacionados con el funcionamiento cardiovascular, respiratorio, metabólico y de inmunidad.

Así encontraron que los adultos con altos niveles de sodio normal en la sangre son más propensos a mostrar señales de un envejecimiento biológico más rápido.

NIVELES DE SODIO EN SANGRE COMO INDICADOR

Por ejemplo, en las personas con niveles de sodio sérico superiores a 142 miliequivalentes por litro (mEq/L) aumentaba entre el 10 y el 15 % las probabilidades de ser biológicamente mayores que su edad cronológica, en comparación con los rangos entre 137-142 mEq/L; y valores superiores a 144 mEq/L se correlacionaban con un aumento del 50%.

Asimismo, los niveles de 144,5-146 mEq/L se asociaron con un 21 % más de riesgo de muerte prematura en comparación con los rangos entre 137-142 mEq/L.

Del mismo modo, los adultos con niveles de sodio sérico superiores a 142 mEq/L presentaban hasta un 64 % más de riesgo asociado de desarrollar enfermedades crónicas como insuficiencia cardiaca, ictus, fibrilación auricular y arteriopatía periférica, así como enfermedad pulmonar crónica, diabetes y demencia.

Por el contrario, los adultos con niveles séricos de sodio entre 138-140 mEq/L presentaban el menor riesgo de desarrollar enfermedades crónicas.   

En cualquier caso, los investigadores enfatizan en su informe que estas conclusiones no prueban una relación causal, y que serán necesarios otros ensayos aleatorios y estudios para determinar si realmente una hidratación óptima puede promover el envejecimiento saludable, prevenir enfermedades y prolongar la vida.

Sin embargo, las asociaciones que se han encontrado pueden servir de base para la práctica clínica y orientar el comportamiento personal en materia de salud, según los autores.

Artículo publicado originalmente en SINC

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