Lo confieso. Yo no creía en el trabajo en equipo.

Como la mayoría de españoles con más de ocho lustros a las espaldas, nuestra concepción del equipo es que uno trabaja y tres lo miran. Los motivos por los cuales ha cambiado mi opinión son los que me han llevado a escribir este artículo de opinión.

Soy enfermero y hace unos 14 meses opté por un cambio en mis funciones profesionales, pase después de 15 años trabajando en dispositivos de Atención Continuada en horario de noches y fines de semana, a trabajar en la Atención Primaria de Salud de lunes a viernes y en horario diurno. Trabajo en un entorno rural, donde a parte de nuestros individuales quehaceres diarios en la consulta, los profesionales sanitarios y no sanitarios convivimos estrechamente. Puedo afirmar que en la mayoría de las ocasiones, traspasamos la línea de lo profesional y nos adentramos en el ámbito mas personal. En esencia, formamos una pequeña familia, con todos sus aspectos positivos y a la vez los múltiples aspectos negativos.

Acostumbrado a la individualidad y soledad de los mermados equipos sanitarios de noche en las zonas rurales, el paso a formar parte del más numeroso colectivo de compañeros sanitarios que empiezan su jornada laboral cuando el sol ya ha salido, fue un shock para mi. Es el primer reto que tuve que superar después de mi voluntario cambio de rol profesional. Este hecho me provocó la necesidad de adaptarme con la máxima celeridad a mi nuevo puesto de trabajo, pero todo mi empeño en la rápida adaptación, se vio truncado por un déficit de profesionales de medicina que merece una reflexión y debate a parte de este artículo de opinión.

Al cabo de unos meses llego una nueva compañera licenciada en medicina y nuestra unidad básica de atención empezó su andadura. No os voy a nombrar las diferentes y múltiples dificultades que hemos sufrido en nuestro despegue, pero lo importe es que ya hemos alcanzado la velocidad de crucero deseada.

Trabajando codo con codo con todos mis compañeros, he sido capaz de identificar los déficits profesionales que debía afrontar, para poder mejorar la atención integral de mis usuarios, pacientes y sus familiares. No os engañaré y afirmo que al principio creía que podía con todo, y en los diferentes campos que incluye la atención a los pacientes y su entorno, pero no era así. Me acorde de mis lejanos años en la escuela de Enfermería y de los conceptos que mis profesoras consiguieron grabarme a fuego: atención bio-psico-social y basada en el paciente y su familia.

Los equipos interdisciplinarios están formados por diferentes profesionales que trabajan en una área común de forma interdependiente e interactúan entre ellos de manera formal e informal.

Actualmente estamos inmersos en el mundo de los protocolos asistenciales y la unificación de los criterios de atención clínica, pero no debemos olvidarnos de lo esencial de nuestra profesión, cuidar a todos sin distinción de raza, religión, origen o condición. Debemos tener la capacidad de adaptación y resolver las necesidades de nuestros usuarios. No somos todos iguales, tenemos la suerte de la diversidad multicultural y multirracial.

Este último término que acabo de nombrar forma mi día a día como enfermero en mi área de salud, ABS Guissona-La Segarra. És un sitio único y a la vez diferente. Es una torre de Babel en todos los aspectos que puedas imaginar de este término. No os voy aborrecer con detalles estadísticos y sociológicos, lo podéis encontrar todos en la red.

Debemos de utilizar los protocolos pero a a vez ser capaces de individualizar nuestros cuidados y atención. Empatizar con los pacientes y sus familias es la esencia de nuestra profesión, que no caiga en el olvido.

En Guissona es donde he descubierto la importancia del trabajo en equipo. He sido capaz de afrontar mi adaptación al nuevo rol y ser capaz de resolver las demandas de mis pacientes, gracias al equipo interdisciplinar que formamos. La parte biológica la formamos la médico y yo como enfermero, pero también tenemos a nuestra administrativa, figura imprescindible y nunca suficientemente reconocida. Mi admiración a nuestro valiosos trabajador social y a la irremplazable psicóloga. Desde un primer momento hemos sido capaces de coordinarnos y mantener una fluida comunicación, siempre priorizando las necesidades que nuestros usuarios requieren para la resolución de sus demandas y alcanzar su bienestar. Somos capaces de alcanzar la máxima de la atención integral de nuestros pacientes.

Sigo y seguiré trabajando para cumplir con mi objetivo. Debemos tener la capacidad de adaptación y resolver las necesidades de nuestros usuarios, que no es otra que ganarme el respeto de mis compañeros y el cariño de mis pacientes.

Ahora puedo afirmar y afirmo que creo en el trabajo en equipo en la Atención Primaria de Salud, esencia y puerta de entrada a nuestro sistema sanitario.

Mil gracias, Corina, Maria, Carla y Roger.

Me permitiréis la licencia de terminar citando a Buzz Lighter: “hasta el infinito y más allá”.

Enfermero Especialista en Enfermería Familiar y Comunitaria, Máster en Atención Prehospitalaria y Hospitalaria Urgente

1 Comentarios

  1. Hermoso y tan real este artículo! llegar a Guissona y encontrarme con este equipo de AP fue maravilloso para mi. Ni hablar de mi UBA, agradezco a la vida que me trajo hasta aquí y poder trabajar con Francesc y Maria codo a codo, con una organizacion y armonia que no tuve nunca! Francesc además de excelente profesional, super capacitado, es el compañero que cada dia te saca miles de sonrisas y hace que el trabajo sea divertido, aun en esos dias complicados que cuestan sobrellevar! Tiene una escucha y empatía unica. GRACIAS!

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