El Ministerio de Sanidad ha publicado un nuevo informe monográfico sobre
consumo de alcohol basado en los datos de la Encuesta de Salud de
España.
La población de 15 a 24 años presenta la reducción más intensa observada
en todos los grupos de edad analizados, con una caída de casi el 60% en el
consumo habitual de alcohol desde 2006.
El informe destaca una paradoja: España es el quinto país de la UE con
más abstemios (33,4%), pero a la vez ocupa la segunda posición en consumo
diario de alcohol, por detrás de Portugal.
Cambio en los patrones de consumo: la ingesta en fines de semana triplica
ya la de los días laborables y los episodios de consumo intensivo se han
duplicado en la última década, especialmente entre las personas de 25 a 64
años.
|
| Pixabay |
El Ministerio de Sanidad ha publicado un nuevo informe monográfico sobre
consumo de alcohol basado en los datos de la Encuesta de Salud de España
(ESdE2023), que analiza la evolución, características y determinantes del
consumo de bebidas alcohólicas en la población residente en España de 15 y
más años.
Los resultados muestran una transformación significativa de los hábitos de
consumo durante las últimas dos décadas. El consumo habitual de alcohol
continúa descendiendo de forma sostenida y alcanza su reducción más intensa
entre la población joven, mientras persisten patrones de consumo intensivo y
desigualdades sociales y de género que requieren continuar reforzando las
estrategias de prevención y promoción de la salud.
En 2023, el 31,1% de la población consumía alcohol al menos una vez por
semana, frente al 48,4% registrado en 2006. Entre las personas de 15 a 24
años, la prevalencia de consumo habitual ha pasado del 43,8% al 17,9%, lo
que supone una reducción cercana al 60% y la mayor caída observada entre
todos los grupos de edad analizados.
Asimismo, el 33,2% de la población declara no haber consumido alcohol
durante el último año, situando a España entre los países de la Unión
Europea con mayor proporción de personas abstemias. Sin embargo, el informe
pone de manifiesto una paradoja en los patrones de consumo: pese a contar
con una de las tasas de abstinencia más elevadas de Europa, España ocupa la
segunda posición en consumo diario de alcohol, solo por detrás de
Portugal.
A pesar de la reducción de la prevalencia global,
el informe identifica cambios relevantes en la forma de consumir
alcohol. Entre las personas consumidoras habituales, el volumen medio diario de
consumo se concentra cada vez más en los fines de semana, donde llega a
triplicar el registrado durante los días laborables.
Además, los episodios de consumo intensivo o binge drinking han aumentado
de forma significativa durante la última década. En 2023, el 16,7% de la
población declaró haber realizado algún episodio de consumo intensivo de
alcohol en los últimos doce meses. Aunque este patrón continúa siendo más
frecuente entre los hombres, se observa un incremento en los grupos de edad
intermedia, entre los 25 y los 64 años, así como en determinados grupos de
mujeres jóvenes, lo que constituye un aspecto de especial relevancia desde
la perspectiva de la salud pública.
Los resultados muestran importantes diferencias según sexo, edad, nivel
educativo, situación laboral y clase social.
Entre los hombres, los mayores niveles de consumo y las prevalencias más
elevadas de consumo de riesgo se concentran en personas con menor nivel
educativo, en situación de desempleo y entre la población jubilada.
En las mujeres, por el contrario, algunos indicadores de consumo por encima
de los límites de bajo riesgo y de consumo intensivo presentan prevalencias
más elevadas entre aquellas con estudios superiores, ocupadas y
pertenecientes a clases sociales más favorecidas.
Estos resultados reflejan la existencia de perfiles de consumo
diferenciados según el contexto social y el género, y ponen de manifiesto la
importancia de incorporar la perspectiva de género y los determinantes
sociales de la salud en las políticas de prevención y abordaje del consumo
de alcohol.
En cuanto a las preferencias de consumo,
la cerveza continúa siendo la bebida alcohólica predominante en la
mayoría de los grupos de edad. Por su parte, el vino mantiene un mayor peso relativo entre las personas
de 65 y más años, reflejando diferencias generacionales en los patrones de
consumo.
La evidencia recogida en este informe confirma la necesidad de seguir
impulsando políticas de salud pública orientadas a reducir los daños
asociados al consumo de alcohol, adaptadas a los distintos perfiles
poblacionales y fundamentadas en la evidencia científica, la equidad y el
enfoque de determinantes sociales de la salud.
El Ministerio de Sanidad reafirma su compromiso con el desarrollo de
actuaciones destinadas a prevenir el consumo nocivo de alcohol, proteger la
salud de la población y promover entornos más saludables, con especial
atención a la infancia, la adolescencia y las personas en situación de mayor
vulnerabilidad.
Artículo publicado originalmente en la web del
Ministerio de Sanidad
el 5 de junio de 2026

Publicar un comentario