Desde el inicio de los tiempos, cada nueva invención tecnológica ha supuesto un cambio de paradigma para la forma de desenvolverse de las personas en su trabajo y en las actividades de la vida diaria, facilitando evolucionar de manera individual y colectiva. No obstante, en los últimos años la frecuencia de los cambios se ha acelerado hasta tal punto que las empresas tienen que renovarse y reinventar su proceder diario constantemente. Normalmente, son pequeños cambios o meras adaptaciones, pero en ocasiones aparece una innovación que deja obsoletos los mecanismos anteriores. Esto es lo que se conoce como “tecnología disruptiva”. 
La tecnología disruptiva o innovación disruptiva se define como aquella tecnología o innovación que conduce a la aparición de productos y servicios que utilizan preferiblemente una estrategia disruptiva (que produce una ruptura brusca) frente a una estrategia sostenible adaptada a la tecnología dominante.

Clayton M. Christensen, profesor de Harvard Business School, fue el primero en acuñar el término tecnología disruptiva. En su libro bestseller de 1997, "The Innovator's Dilemma", Christensen separa la nueva tecnología en dos categorías: sostenida y disruptiva. La tecnología sostenida se basa en mejoras incrementales a una tecnología ya establecida. La tecnología disruptiva carece de refinamiento, a menudo tiene problemas de rendimiento porque es nueva, atrae a un público limitado y puede que aún no tenga una aplicación práctica probada (tal fue el caso de la "máquina de habla eléctrica" de Alexander Graham Bell, que ahora llamamos el teléfono).

Las grandes transformaciones económicas y sociales, la globalización y democratización del conocimiento, las innovaciones tecnológicas y los cambios medioambientales, vienen generando en las últimas décadas dinamismos disruptivos sin precedentes en la historia de la humanidad, afectando a todos los estratos, determinantes y funciones del modelo de sociedad y de vida.

CAMBIO DE PARADIGMA CIENTÍFICO

Posiblemente, el factor de transformación más disruptivo para las profesiones sanitarias esté vinculado al cambio de paradigma científico, tecnológico, cultural y social. Lo que plantea la necesidad de revisar nuestra estructura, de competencias esenciales (conocimiento + tecnología + filosofía de valores), y la cultura organizativa implícita en las prácticas asistenciales, así como las demarcaciones internas de la especialización biomédica, la intersección funcional de los ámbitos sanitarios y sociosanitarios, y el propio modelo de atención clínica y protección de la salud.

El nuevo paradigma tecnológico en el ámbito sanitario, con el desarrollo de la computación cognitiva de nueva generación y de la inteligencia artificial, está ya hoy modificando no solo los sistemas organizativos y funcionales, sino además los mecanismos de información y de comunicación, el marco sociológico y cultural, así como las interdependencias entre los stakeholders del sector de la salud y de las ciencias de la vida.

Hay determinantes que identifican tendencias e innovaciones disruptivas, que nos lleva a las nuevas fuentes de la ciencia biotecnológica y biomédica: son la nanotecnología y la biotecnología.

PRESENTE Y FUTURO

Tenemos casos de innovación disruptiva como el de Facebook, que se hizo líder en poco tiempo aportando un servicio novedoso, o como Skype apostó por el modelo de voz IP cuando las grandes compañías de telecomunicaciones no se ocupaban de esta tecnología y así pudo, poco a poco, buscar su nicho e ir mejorando y ocupando cuota de mercado hasta convertirse en una compañía líder de comunicaciones.

Pero vayamos a nuestro sector de la salud. Históricamente, ha implementado los cambios drásticos con gran lentitud. El motivo es que este sector abarca un gran número de participantes, cada uno de ellos con su hoja de ruta: los actores sectoriales, los inversores, las políticas estatales, los consumidores y los políticos. Algunos de estos participantes tienen un poder y unos recursos considerables que no están dispuestos a arriesgar y cambiar, así como así. Están acomodados.

Según futurólogos como Ray Hammond, entre los seis factores de cambio que condicionarán el mundo en el año 2030 se encuentran el desarrollo exponencial de la tecnología y el modelo de prevención de enfermedades y extensión de los años de vida.

Más que intentar encontrar cura para las enfermedades y los dolores existentes, la revolución médica que viene producirán una nueva disciplina enfocada a la medicina personalizada, para prevenir la enfermedad y aumentar firmemente la longevidad humana.

La interacción entre la investigación médica convencional y la industria de la tecnología punta supone un considerable progreso en la asistencia médica actual. Observamos que los tratamientos son más rápidos y efectivos y el desarrollo de la asistencia sanitaria ha dado un espectacular paso adelante desde el siglo pasado.

Como en otras áreas de actividad, este progreso también está impulsado por los descubrimientos dentro de otros sectores de la industria de la tecnología punta. La biotecnología, la inmunoterapia y la tecnología médica, por ejemplo, son nuevas disciplinas que están ocupando el lugar de la medicina y la investigación convencional, y son una prueba más de la disrupción en la asistencia sanitaria y las ciencias de la vida.

La telemedicina es otro de los ámbitos que más se está beneficiando de la digitalización, pasando a ser actualmente una rama esencial debido a la crisis de la Covid-19, ayudando a los proveedores médicos y cuidadores a responder de manera más eficaz a las necesidades de las personas.

Y cuál es el impacto actual en la medicina de las tecnologías disruptivas. Analicemos algunas muy brevemente:

  • Realidad aumentada: busca mejorar la realidad superponiéndole realidades artificiales. Los elementos que puedes ver y tocar se combinan con otros elementos virtuales para mejorar tu experiencia.
  • Impresión 3D (que está evolucionando a la impresión 4D): está jugando un papel importante en el mundo de la medicina con la llegada de materiales de impresión 3D biocompatibles.
  • Inteligencia artificial (IA). Sus ejemplos: los sistemas expertos, las redes neuronales artificiales, la interpretación de radiografías o las analíticas predictivas.
  • Internet de las cosas: cada vez son más los dispositivos comunes que cumplen con funciones de salud. Por ejemplo, no es raro que un smartphone o un reloj inteligente tenga sensor para medir nuestro pulso cardíaco.
  • Big data: Esta tendencia tecnológica aborda el manejo de los grandes y complejos conjuntos de datos que son difíciles de procesar con herramientas de gestión de bases de datos convencionales.
  • La recopilación de grandes bases de información ha permitido el avance significativo en la prevención y el diagnóstico.
Las nuevas tecnologías incidirán en el rol del médico, la relación médico-paciente y en general en una nueva manera de hacer la medicina. En el futuro, el médico y el personal sanitario tendrá que apoyarse en expertos para el análisis de datos a la hora de diagnosticar, y tomar decisiones en base a la gran cantidad de información que tendrán disponible.

BENEFICIOS DE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS

Las  tecnologías de la información y comunicación (TIC) pueden suponer un capital esencial, una poderosa fuerza integradora de la información del paciente, permitiendo mejorar la accesibilidad, facilitando la monitorización de los usuarios y la evaluación de nuestra práctica diaria. Pero es una tecnología disruptiva, que obliga a un rediseño de la organización, que exige cambios en la estructura, organización y funcionamiento, tanto de las redes hospitalarias como de los equipos de Atención Primaria (AP).

Los principales beneficios de la implementación de las TIC en el sector sanitario son tres:

  1. Incremento de la calidad en la atención al usuario y en la eficiencia.
  2. Reducción de los costes de los servicios médicos y también administrativos.
  3. Posibilidad de llevar a cabo modelos de sanidad completamente nuevos.
La comunicación mediante dispositivos móviles de mensajería como WhatsApp, Telegram o similares permiten la comunicación instantánea y aportan seguridad al paciente, pero se debe evitar la excesiva dependencia respecto al médico.

CONCLUSION

Las tecnologías disruptivas de hoy, imponen en el sector de la salud un nuevo reto no solo para su adquisición, también para el adecuado manejo e implementación de las mismas en función del beneficio común y social de la población, que permitan garantizar una atención médica eficiente, sostenible y de calidad.

El futuro depara una etapa emocionante para el sector de la atención sanitaria. El cambio estructural disruptivo está viéndose impulsado y llegando de la mano de nuevos actores no tradicionales que tienen mucho que ganar en el universo de la atención sanitaria, y también que presenta unos elevados márgenes de beneficio económico.

La innovación disruptiva en el sector de la atención sanitaria se está convirtiendo en una temática que puede dar lugar a una dimensión totalmente distinta de creación de valor para el sector sanitario.
Tanto la sociedad actual como la futura se va a caracterizar por la producción masiva de datos, puesto que a medida que avanza la tecnología y aparecen nuevos recursos informáticos se provoca la producción de más cantidad de información.

Debemos comprender que los servicios sanitarios son organizaciones que manejan cantidades ingentes de datos de todo tipo, y, por tanto, deben saber cómo manejarlas y poder, de esa forma, sacar partido de sus beneficios. La era Big Data aplicada en la sanidad ha abierto una puerta para la mejora de la prestación de los cuidados, la aplicación de nuevas técnicas, orientar la práctica basándonos en la información proporcionada, y reducir riesgos para usuarios y profesionales.

Enfermero de Atención Primaria, Máster en Atención Prehospitalaria y Hospitalaria Urgente

BIBLIOGRAFÍA

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